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miércoles, 18 de agosto de 2010

Mil y un usos de un intestino delgado

Con ese sugerente nombre, es bastante comprensible que Zombies nazis opositase seriamente a convertirse en un más que claro Partido de los Martes aún en estasfechas estivales.


De las tórridas temperaturas andaluzas nos trasladamos a un helado paraje escandinavo (con todo lo que ello implica) donde una pandilla de simpáticos estudiantes de medicina van a pasar un fin de semana; concretamente a una pequeña cabaña perdida donde Cristo dio las tres voces... Cristo o Adolfo Hitler, y es que resulta que la zona de marras fue un importante área de influencia de un batallón nazi cuyos restos vivientes siguen martirizando a los valientes que osen poner un pie en 'su' nieve.


Mezcla de gore, mezcla de humor, la película (entendiendo como tal a partir del momento en que los zombies empiezan a repartir bocaos) tiene situaciones absolutamente surrealistas, acordes a la curradísima trama argumental (...). Dignos de mención tanto la afición del director, Tommy Wirkola, por los intestinos delgados, como la transformación de uno de los personajes, de un sensible estudiante de medicina al que le da fatiguita la sangre, a un maldito carnicero que no duda en amputarse miembros para sobrevivir a la barbarie.



De la muerte de Jenny Skavlan, el pibón de la película, ni hablamos.

Tenéis que verla.

jueves, 9 de julio de 2009

Me quiero tirar a mi compi de piso por la cara

Este título resumiría casi a la perfección este ‘nuevo’ Partido de los Martes. El genial Kevin Smith vuelve a la gran pantalla con ¿Hacemos una porno?, una película en la que sigue fiel a su estilo y en la que demuestra que bajo su apariencia freak es un romántico empedernido. Y para variar no salen Jay y Bob el Silencioso, un poco explotados ya, las cosas como son.

Zach y Miri, amigos de toda la vida, compañeros de piso y residentes en un remoto pueblo de un sitio donde hace mucho frío en EE.UU. deciden que, para poner fin a sus apuros económicos, la solución es rodar una peli porno y colgarla en internet. Ahí, en seco. Con un casting lleno de excéntricos –dos pornstars incluidas- comienza el rodaje, durante el cual los amigüitos se dan cuenta de que están enamorados el uno del otro, concretamente mientras ‘interpretan su guión’…

De hecho, sería la típica comedia romántica americana de no ser por las 825.345 veces (más o menos, tampoco las hemos contado) que la conversación deriva en pollas, coños y demás (nada raro tratándose de porno, obviamente), algo que no nos parece mal, aunque en ocasiones el guión se exceda y llegue hasta a desagradar (a mentes enfermas incluso). Mejor ni recordar el "incidente" que sufre uno de los protagonistas mientras otro se encarga de cegar al cíclope del deseo de una de las chicas...

EL MOMENTAZO: La peli es divertida pero no tiene momentos de gran descojone, lo que sí hay es frikismo, y mucho. Una de las escenas que dejan en evidencia el gran espíritu friki de Smith se produce cuando los protagonistas se deciden a grabar 'La guarra de las galaxias' y para ello se visten todos de protagonistas de Star Wars, blandiendo nabos de goma de colores como si de espadas láser se trataran... Si Kevin Smith se pasara a dirigir porno, seguro que una revisión del cásico sería su primera opción...

miércoles, 3 de junio de 2009

A hostias en la pequeña Manhattan

Un elenco formado por nombres tan absurdos como Channing Tatum, Zulay Henao, Dito Montiel o Flaco Navaja no podía presagiar nada bueno... y, efectivamente, no nos equivocamos. Fighting, puños de asfalto es el título del último Partido de los Martes que nos deparó un sopor generalizado, sólo matizado por algunos cómicos momentos (por lo radicalmente absurdo de los mismos, no por ellos en sí) y por nuestra particular visionado del film una vez comprobado (a los dos minutos) de que no se avecinaba nada potable.

El topicazo americano del joven que se va a la gran ciudad a buscarse la vida, para acabar envuelto en peleas ilegales para sacarse unas perras está salpicado de escenas que nos hacen pensar firmemente que, tanto guionista como director, no deberían haber abandonado la medicación, si alguna vez la siguieron, aunque no hay que quitarles el mérito de conseguir sin esfuerzo aburrir soberanamente con un melodrama sobre la amistad cuando lo que la gente quiere son hostias, piñas y sangre en la pantalla. Tres peleas mal contadas, una ambientación neoyorquina que no se la creen ni ellos -los protagonistas se encuentran de casualidad por la calle, como si aquello fuese chiquitito, unas 20 veces en la película- y la extraña forma de vida de los protagonistas, que lo mismo se quedan sobaos en un parque porque no tienen dinero para una triste pensión que al plano siguiente se cuelan en la discoteca más molona del Bronx, es lo más que ofrece la peli.

Cabe destacar la figura de Harvey, entrenador/manager del protagonista y estereotipo del clásico perdedor de este tipo de películas: como él no pudo llegar a nada en el mundillo de las peleas callejeras (y lo recuerda con pena, como si partirse la boca con alguien en un callejón con 20 majaretas alrededor mirando fuera el summun... mira los angangos, que lo llevan haciendo toda la vida y encima de gratis) se dedica a tutelar al Channing Tatum y le enseña todo lo que hay que saber de la vida... pero no, tranquilos que no hay en Fighting ningún amago de mariconeo entre tutor y tutelado; el tío es tan pudoroso (o tan guarro, o tan raro en general) que ni siquiera se quita el pijama cuando se viste, y se va a la calle con el filito celeste del pantalón de franela bajo el vaqueros... la imagen de un triunfador, vamos.

Hay que reseñar también que es esta una película de secundarios: ningún colega del director se queda sin su minutito de gloria. La lista es bastante extensa, pero nos quedamos con la abuela de Zulay, una vieja demente que revienta a Shawn su primera gran oportunidad para pincharse a la chica echándole casi a patadas de su casa, y con Martínez, el antiguo rival de Harvey, el mentor del protagonista, con toda la cara de un vampiro malo de Buffy, y sus dos colegas moñas que aprovechan cualquier ocasión para cachondearse del bueno de Harvey. También destacan otro tipo de secundarios, o más bien gente que pasaba por allí, como el portero de una discoteca puteadísimo y con cara de "que acabe la mierda de plano este ya, joder, que tengo un frío del copón" mientras dos discuten a su rollo a unos metros, o una piba, con la cabeza entre las piernas, suponemos que borracha hasta las trancas, que se cruzan y que obvian como si tal cosa... ahí, solidarios...

El Momentazo: Shawn Mcarthur, el prota, va a casa de la camarera buenorra Zulay, con aviesas intenciones. Al llegar a la misma, ella se disculpa por una nota de desahucio que hace sospechar al nota que las cosas no van economicamente bien en casa de 'las Zulay'. El espectador desecha rápidamente esa idea cuando aparece en pantalla una pantallaca, valga la redundancia, de unas 500 pulgadas en el salón de la casa o cuando, minutos después, la piba investiga en su ordenador personal, a través de su internet de tarifa plana, el turbio pasado luchador de Shawn. No nos de coba, Zulay.

domingo, 10 de mayo de 2009

Tú a Oxford y yo a (Amaia) Salamanca

La redacción de El Partido de los Martes está del lado del cine español, y nuestra tercera incursión en el cine patrio (tras Tres Días y Santos) no ha podido tener mejores resultados. Fuga de cerebros aúna todos los topicazos de las nuevas comedias norteamericanas: frikazos, pibones y situaciones rallando lo escatológico en torno a un tema principal: lo que viener a ser el sexo. Y esto que, a priori, podría augurar un bodrio de película cutre, zafia y sin estilo, acaba resultando una hora y media larga de carcajadas gracias al componente cañí que aportan los actores. Obviando los protagonistas, la terna de secundarios televisivos de Fuga de cerebros hacen que cada aparición suya sea un auténtico descojone. Todos lo bordan, pero hay que destacar el descubrimiento del mismísimo Chikilicuatre como el padre ciego del colega invidente del protagonista, empeñado en ser autosuficiente por cojones. Sembrao.

Párrafo aparte merece la protagonista, Amaia Salamanca, por cuya anatomía el director de la película demuestra absoluta devoción en una secuencia cercana a los tres minutos que todo espectador masculino y/o lesbiano agradecerá sobremanera, y hasta ahí podemos leer...

La historia de la peli es, ya decimos, una pamplina bien grande. Cinco colegas (un ciego, un gitano camello, un paralítico, un marica de tapadillo y el prota, gran fracasado pagafantas) falsifican sus notas de selectividad para ir a Oxford en busca de Amaia, de quien el prota está enamorado desde que era un zagalillo. Desde que llegan, empiezan a liarla parda a base de profanar cadáveres, garrafas de amor propio, distribución de drogas duras, lluvias doradas, etc... incluso tienen tiempo para arruinarle la vida al clásico tío guay de la Universidad, que pasa de ser el capitán del equipo de atletismo a malvender todo lo que tiene para comprar pastillitas de la alegría...

EL MOMENTAZO: Uno de los puntos fuertes de Fuga de cerebros está en las frases míticas que largan sus protagonistas, todas relacionadas obviamente con el ánimo de cubrir a Amaia del protagonista. Así, después de que al fin haya un acercamiento entre los chavales, sus colegas, totalmente emocionados (como puede apreciarse en la imagen, correspondiente al momento en cuestión) le animan lanzando al aire un eufórico "este ya tiene media polla dentro". Ni Góngora hubiera lo definido mejor...

viernes, 17 de abril de 2009

Kame...hame...JARRRRRRLLLL

Están, queridos lectores, a punto de leer la más feroz, ácida y dura crítica (de ahí la extensión) salida de la redacción de El Partido de los Martes. Dragonball Evolution. Mucho nos temíamos, con los primero spoilers, que la película no iba a ser del todo de nuestro agrado, como suele ocurrir cuando se adapta a la gran pantalla una serie o cómic de culto que ha marcado la infancia y adolescencia de toda una generación. Lo que no esperábamos en absoluto es la atrocidad perpetrada por James Wong, Ben Ramsey y compañía que, literalmente, han prendido fuego a los 211 números del mejor cómic manga de los 90 para, con las cenizas, hacer una bazofia de proporciones bíblicas. Lo mínimo que se le puede pedir a una adaptación cinematográfica es cierto rigor a la hora de plasmar en pantalla la idea original. Pues ni cierto, ni rigor, ni nada.

La historia de la película en sí, la clásica lucha entre el bien y el mal, va taladrando el cerebro de cualquier Gokumaníaco a medida que avanza el metraje. Un resumen: Goku vive con su abuelo Gohan, que le instruye en las artes marciales (hasta ahí, de maravilla). En el instituto (????) Goku conoce a Chi Chi, que guarda su habilidad para la lucha (????) en secreto, como el protagonista. El día de su 18 cumpleaños, Goku inicia la búsqueda de las Bolas de Dragón junto con Bulma (bueno, vale) para evitar que Piccolo, que lleva armadura y es ayudado por Mai (sí, Mai, la ayudante de Pilaf) las recopile antes. Para ello contarán con la ayuda del Maestro Roshi y de Yamcha, cuyo parecido con los personajes originales sólo se encuentran en la enferma mente de los anteriormente mencionados director y guionista.

El remate a una película que, obviando la vejación anal a la que ha sido sometida la idea original de Akira Toriyama, aburre lo que es una barbaridad, llega cuando Goku se transforma en el Oozaru. Lo que debería ser esto, un mono gigante con una capacidad de destrucción acojonantes, se queda en un bichejo que no llega a los tres metros, paecharlo, y que para colmo conserva el uniforme y no tiene rabo (no es que nos gusten los rabos, pero es que es su punto débil, ¡copón!).

Y si no hay calificativos (despectivos) suficientes para hablar del guión de esta patraña de película, qué decir de los 'efectos especiales'. ¿Cómo es posible, en nombre de Dende, que en pleno 2009 se haga semejante bazofia? ¿Es un homenaje a los tristemente desparecidos Power Rangers? Todo en esta puta mierda es JODIDAMENTE CUTRE. El radar del Dragón tiene toda la pinta de una GameBoy falsa de esas antiguas en las que sólo se podía jugar al Tetris... El maquillaje de Piccolo parecen haberlo hecho con plastilina (como sacado de un Celebrities de Muchachada Nui), el Donkey Kong de la SuperNintendo estaba mejor hecho que el Oozaru y ya lo de las ondas ki... ver a los protagonistas tirarse lucecitas de colores es ya para volverse loco, hasta las ráfagas de los juegos de PS2 están mucho más conseguidas. Los resoplidos y los "vaya tela" en la sala que seguían a cada demostración lo dicen todo. Vamos, que los FX dejan al Star Wars turco a la altura de Matrix Revolutions, por lo menos.

EL MOMENTAZO: Las conversaciones no se iban a quedar atrás en el cutrerío general de la peli, claro. Y Chi Chi, cuyo mayor mérito es llevar las mamellas apretadas a más no poder, se encarga de dejar claro qué tipo de personaje va a interpretar (chinita zorrona buenorra que se hace la dura pero que al final se acaba calzando el protagonista) en una de sus primeras intervenciones, soltándole a Goku sin venir a cuento un "no te creas que porque me llame Chi Chi soy tonta". ¿¿Pero que sinsentido es este??

Todo en esta película apesta. PUTA MIERDA. Y ya está.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Mil disculpas

FBA y DMR queremos pedir mil perdones a su fiel legión de seguidores por tan prolongado silencio. Cuestiones laborales, carnavalescas y gripales nos han tenido alejados de la redacción de El Partido de los Martes que, de inmediato, volverá a ponerse en marcha.


En breve, la crítica pendiente de La Semilla del Mal, y nuevas y apasionantes películas en cartelera...

lunes, 19 de enero de 2009

Fuí a ver mangueras y acabé mordisqueada en una escalera



Nuevo remake de terror para El Partido de los Martes. Para el que haya visto REC (caso de un servidor, DMR) Quarantine no es más que un absoluto calco del original, plano a plano y frase a frase. Para ser justos, pongamos que no existe REC. En ese caso, Quarentine es una peli que al menos entretiene y que consigue agobiar a base de planos de cámara al hombro y que aporta además su poquito de casquería y bichos pegando gritos, como tiene que ser.

La historia, la conocida. Una (golfa) periodista se va con un cámara a pasar una noche con los bomberos para conocer a fondo las mangueras del Cuerpo y acaba encerrada en un edificio de frikis con gente que se come a otra gente. Lo poco que cambia respecto a REC (y ahí está su fallo) es que no explica nada de lo que pasa, y al final no se sabe por qué cojones a la gente le da por babear y papearse a los demás asín por las buenas.

A destacar el elenco de personajazos que viven en el edificio en cuestión antes mencionados, donde no hay nadie normal; un asaltacunas, un veterinario motivado, una pareja de africanos que no entiende absolutamente nada, un alcohólico neurótico... componen esta pandilla que hacen de la trágica situación más polémica aún cuando empiezan a echar sus mierdas sobre sus convecinos.

El momentazo: Como ocurriera de forma parecida en Las Ruinas, hay un momento gracioso en la película, cuando una pequeña y candorosa niña es sospechosa de ser el foco del maléfico virus. Lejos de usar la mano izquierda o la comprensión debida para con los peques, todos los vecinos montan en cólera acojonando a la inocente chiquilla.

miércoles, 7 de enero de 2009

La fórmula del fracaso: Cruz y Raya+Sin City=The Spirit


Prometía mucho el último partido de 2008. Tiros, estética a lo
Sin City y grandes pibas para despedir el año, un plan perfecto. Sin embargo, las expectativas no se cumplieron y nos encontramos con un jodido disparate en blanco y negro (y rojo) en el que el término sobreactuar cobra un nuevo sentido. Vamos, que si en los créditos en vez de poner dirigida por Frank Miller pone Cruz y Raya nadie se sorprendería, porque el tufillo a parodia chunga y cutre de Sin City no se lo quita nadie...el pobre Will Eisner debe estar revolviéndose en su tumba.

The Spirit cuenta la historia de un héroe encoñado con su ciudad y que tiene en Octopus (Samuel L. Jackson) a su archienemigo. Entre tunda y tunda con Octopus y sus secuaces (unos frikis clónicos que entre todos no suman medio cerebro), The Spirit, que es un héroe pero no es carajote, aprovecha para tirarse a todo lo que se mueve. Y el niño, que no es tonto, se las ve ni más ni menos que con Eva Mendes, Paz Vega, Scarlett Johansson...sí, con esta, con esta y a esta no le mete mano pero también sale. Joder, es que hasta la representación de la muerte (Jaime King) está tela de buena.



El Momentazo: Obviando las secuencias en las que aparecen los tres pibones mencionados arriba, una frase de lo más absurdo protagoniza el momentazo de The Spirit el cual, despojado de su habitual vestimenta tras un ataque, reclama que le restituyan el mismo tal que así:

- ¡Que alguien me traiga una corbata y, por Dios, que sea roja!


Cutre, ¿eh? pues fue de lo mejor de la pelicula...

sábado, 20 de diciembre de 2008

Parodia como puedas

No contentos con el esperpento de hace un par de semanas de Disaster Movie, nos entregamos de nuevo al cutrismo norteamericano imperante para asistir a Superhero movie, film a la altura del título de esta crítica... (por los suelos).

Sin llegar a producir la sensación de vergüenza ajena de Disaster Movie, esta peli supone una nueva prueba más de que, salvo excepciones, el género de humor americano no va más allá del chiste fácil y la parodia evidente. Eso lo lleva intentando aquí Cruz y Raya toda la vida y definitivamente no tiene ni puñetera gracia, así que a ver si tomamos nota...

Parodiando secuencia a secuencia la primera película de la saga de Spiderman, Superhero Movie apenas ofrece momentos de verdadero humor salvando las hostias gratuitas que se da el protagonista o los habituales chistes sexuales típicos de este típico de películas. En esta ocasión, es una libélula tratada genéticamente la que dará al protagonista perdedor su superpoder (sí, lo sabemos, pero nosotros no hemos 'escrito' el guión...). De entre toda la mediocridad surgen nuestro ídolo
Leslie Nielsen, al que siempre admiraremos aunque participe en bodrios como este; Pamela y las gemelas; y un doble de Tom Cruise, quien se está ganando a pulso una mención de honor en nuestro espacio, desde su genial actuación en Tropic Thunder...

EL MOMENTAZO: A parte de las tradicionales e infalibles bromas de caca-culo-pedo-pis y las intervenciones de Leslie Nilsen, hay algún que otro momento digno de mención. Muy bueno, por ejemplo, cuando el protagonista se prueba su traje de Libelula-man y descubre demasiado tarde que se le ha olvidado ponerle ojos y al menos un agujerito para respirar a la máscara. No es que sea digno de los Monty Phyton, pero reir, te ríes...

viernes, 21 de noviembre de 2008

Un desastre de película

Lo hemos vuelto a hacer. El Partido de los Martes, aplazado durante un mes por turnos intempestivos y oposiciones varias, no se merecía un retorno así. Nuestro último visionado, Disaster Movie, es un trozo de mierda más nacido del cubo de vómitos que tienen por cabeza Aaron Seltzer y Jason Friedberg, que son más malos que Hitler, y sólo consigue que durante hora y cuarto te repitas ¿por qué? ¿por qué? ¿POR QUÉ?



El inexistente argumento parodia las típicas películas de desastres pero es sólo una excusa para meter con calzador una parodia cutre detrás de otra, todas ellas sin gracia y sin venir a cuento. Amy Winehouse, Jessica Simpson, Sexo en Nueva York, Juno, Batman, Hulk, Hellboy y un largo etcétera de personajes de la gran pantalla se ven vilipendiados de forma totalmente gratuita y sin interés alguno para el guión de una peli tan cutre que algunos de los actores interpretan a dos e incluso tres personajes de la misma... Seguramente el objetivo de estos dos enfermos mentales haya sido batir el récord de parodias sin gracia de la historia del cine, y teniendo en cuenta que habrá al menos una parodia por minuto, lo han conseguido. Felicidades, ahora ya podéis volver al infierno de donde nunca debísteis haber salido.

Sí merecen felicitación por combinar en una misma película a Carmen Electra (no puede faltar en una lo que sea movie); a Vanessa Minnillo y a la potentísima Kim Kardashian (en la imagen, con su hermana) cuyos pechos, como ya ocurriera en otros Partidos de los Martes, van en aumento a medida que avanza el film.

El Momentazo: El protagonista, azorado por el gran peligro que sufre su novia, atrapada en el museo de la ciudad, le dice a Batman (!!!!!) que va a ir a rescatarla, produciéndose el siguiente diálogo:

- Batman: Si vas al museo, tienes un cero por ciento de probabilidades de sobrevivir...
- Protagonista: ¡Me agarraré a esa cifra!






jueves, 30 de octubre de 2008

Tschhhhh

El cine español vuelve al Partido de los Martes con Santos, una película del chileno Nicolás Pérez quien, seguramente, ha conseguido unir dos de sus pasiones en esta producción: los comics y Elsa Pataky.

La rocambolesca historia de dos amigos de la infancia, Salvador Santos y Arturo Antares (
Javier Gutiérrez y Leonardo Sbaraglia respectivamente) que ven cómo el comic que ellos mismos han creado comienza a hacerse realidad siendo ellos el héroe y el villano protagonistas del mismo y la incomparable Elsa (la operación hecha perfección), la chica que se debate entre ellos. Guillermo Toledo, caracterizado magistralmente como el personajazo Antropomosco está, sencillamente, genial en cada una de sus intervenciones en una película que, sin ser una castaña importante, sólo aporta ansiedad ante un nuevo plano de la Pataky.

Parece mentira que un servidor (DMR) diga esto, pero esta es una película demasiado friki. Nada más hay que ver el innecesario y hortera look del Sbaraglia (una especie de
Raiden de Mortal Kombat a lo cutre... más cutre quiero decir) para darse cuenta que es una peli de nerds para nerds, sin más intención que provocar cosquilleos interperniles a los frikis con cada plano de las mamellas de la Pataky, algo que al menos sin duda consigue.

EL MOMENTAZO: El Antropomosco es sin duda el gran protagonista en los mejores momentos de la peli. Genial, sobre todo, es la conversación que tiene con el Niño Bola en la que le aclara que de naves espaciales nada, que eso son imaginaciones suyas, y añade "como lo de las alitas, que me has dibujado ahí con unas alitas y es que eso me tiene...la cabeza de mosca vale, pero las alitas?...maricón". Tschhhhhhh.

jueves, 9 de octubre de 2008

Tocando techo en la selva

Una final de Champions en pleno mes de septiembre. Eso es lo que nos encontramos con Tropic Thunder, una peli que lo peor que tiene es el absurdo subtítulo ese de 'Una guerra muy perra' que le han puesto aquí. Esperando equivocarnos, podemos habernos topado con, probablemente, el mejor Partido de los Martes de la temporada...

Desde que aparecen los trailers ficticios para presentar a los personajes, se sabe que la cosa va a ir de reir sin parar hasta el final. La cosa va de un grupo de actores (cada uno cumpliendo un particular cliché) que se embarca en hacer la mayor película de guerra de la historia, hasta que se ven metidos en una guerra de verdad.


Los personajes, geniales. Ben Stiller se sale haciendo de héroe de acción (y de Jack el simple), el Jack Black la lía como enganchado y sobre todo Robert Downey Jr. la monta parda como Dirk Lazarus, el superactor que se cambia el color de la piel para hacer de negro y que deja las mejores frases de la peli, perlas como "eso es como cuando un niño pequeño se agarra la polla cuando está asustado" o "entonces, Alpa (dirigido al rapero que les acompaña, que acababa de revelar su amor hacia un tipo llamado Lance o algo así) cuando escribías esas canciones sobre chochitos, estabas pensando en comerte la polla de ese Lance, ¿no?".

EL MOMENTAZO: El bailoteo que se pega un genial Tom Cruise, caracterizado como un productor de cine gordo, calvo, peludo y sudoroso queda eclipsado por Jack Black quien, en un desesperado intento por ser desatado de un árbol le ofrece un favor sexual (que le coma la polla, vamos) a uno de sus compañeros de reparto. (Sí, de nuevo dos momentazos, ¿y qué?)

FBA y DMR quieren pedir perdón a sus lectores por haber escrito dos veces (con esta tres) la palabra POLLA en esta crítica...

miércoles, 30 de julio de 2008

'Con el seis, el que no se lleva bien con el astro rey...'



Nueva incursión en el cine patrio de terror del Partido de los Martes esta vez con Eskalofrío, una película que prometía mucho pero no acabó de cumplir con las expectativas. La cinta comienza narrando la patética existencia de Santi (Junio Valverde), un niñato excéntrico y asustadizo que no soporta la luz solar y que se marcha con su mamá a un pueblucho perdido en busca de sombrita. Coincidiendo con la llegada de Santi comienzan a producirse una serie de ataques violentos relacionados con el bosque que rodea toda la zona y claro, las culpas para el niño rarito nuevo. A partir de ahí todo es blablablá hasta que se descubre que la culpable de los ataques es una niña alemana criada salvaje, como Mowgli del Libro de la Selva pero con más mierda y mucha más mala leche.

No hay grandes momentos que recordar en Eskalofrío, salvo las apariciones de algunos secundarios como el torrentiano Jimmy Barnatán en el papel de colega frikazo de Santi o el pastor tuerto puteado porque le matan a las ovejas, que se cree House en plan rural. Lo que sí que hay que destacar es que esta película se enmarca sin duda en el género de la ciencia ficción, ya que de otra manera no se puede explicar que el único gran pibón (Blanca Suárez) que vive en el pueblucho de mierda ese se interese por el protagonista e insista en quedar con él mientras que el nota prefiere preocuparse por el monstruito del bosque. Mooooñaaaaaa...

El momentazo: Protagonizado precisamente por la piba buenorra del pueblo cuando, tras internarse en el bosque con 'Iniesta' y su amigo el friki, se mete un pellejazo con mortal y medio y doble tirabuzón, instantes después de que su padre (en la búsqueda de los chavales) afirmase que su hija "conocía el bosque como la palma de su mano"...

martes, 29 de julio de 2008

Doomsday: El Día del homenaje



Porque en este Partido de los Martes (que debería hacer que nos replanteásemos nuestros objetivos de cara a la temporada que comienza) si algo tiene, son homenajes a punta pala y sin un sentido definido en medio de un baño de sangre de notables y gratuitas proporciones. "Un despropósito", clamaba DMR.

Los autos locos, Mad Max, Pulp Fiction (en forma de frikazo embutido en cuero loco por una alegría cárnica de cualquier tipo), Braveheart, Robin de los Bosques... todas y cada una de ellas son literalmente fusiladas en una película, Doomsday, que bien podría ser la continuación o historia paralela a El incidente.

La historia, el clásico virus que arrasa un país enterito (Escocia), que es puesto en cuarentena y cerrado a cal y canto para que sus habitantes se descompongan a gusto, hasta que el mencionado virus empieza a liarla fuera, por lo que un cuerpo de élite (los cojones) es enviado de vuelta a Glasgow en busca de una vacuna, liderado por una superviviente de la epidemia original (Rhona Mittra) con un ojo de menos, que todo hay que decirlo, convirtiendo su enfrentamiento con las 'tribus' que habitan los páramos escoceses en un cúmulo de situaciones a cada cual más surrealista.

El momentazo: El líder de los insurrectos escoceses, una mezcla de Iggy Pop y el Dr. Emmet Brown (Doc para los colegas) persigue sin éxito al cuerpo de élite, que escapa de sus garras en un tren a vapor (???¿¿¿), a lo que el gachó reacciona lanzando un sonoro Cabroneeeee y asestando un directo en la mandíbula de uno de sus frikis subordinados.

jueves, 10 de julio de 2008

De divertido, nada

El partido de los Martes vuelve con fuerza para denigrar y denunciar uno de los últimos crímenes perpetrados en las carteleras españolas en este mes de julio. Funny Games U.S., remake de la homónima película, aunque de producción austriaca y dirigida por el mismo sinvergüenza, Michael Haneke.

La historia, bien simple. Un par de frikazos se dedican a ir casa por casa en una modélica urbanización estadounidense de adineradas familias, que sufren el puteo constante de estos dos individuos con cara de niños buenos. Naomi Watts y Tim Roth (y Devon Gearhart, el niño) sufren en sus carnes los palos (de golf) de la extraña pareja que parece dominar todas las reglas del juego (incluso las del espacio-tiempo).

La película es un coñazo insoportable que sólo sale un poco de su letargo los 20 minutos que Naomi se tira en ropa interior dando saltitos por la casa aunque, eso sí, el perenne moquillo que le cae de la nariz le resta morbo al asunto... y más aún cuando, para cubrir su desnudez, se pertrecha con un chaleco de punto salido del armario del recordado tito Phil, de El Príncipe de Bel Air.

El momentazo: La dantesca imagen de Tim Roth (Abominación, el señor Naranja, el botones de Four Rooms...) pasándole el secador al móvil de su mujer, sentado en una silla de la cocina con la pierna derecha rota y una carita de 'Vaya tela de fin de semana' es, sin duda, el momentazo de esta película calificable, a todas luces, de bazófica.


jueves, 10 de abril de 2008

"A los cocodrilos les gusta el olor a perro"

El partido de los martes se jugó esta semana fuera de casa y además en jornada aplazada por lluvia. Tras varios sinsabores nos hemos reencontrado esta semana con una película que nos ha dado lo que nos prometía, es decir, bichos gigantes y vísceras a cascoporro, como debe ser: Rogue, el territorio de la bestia.

Obviando numerosos planos paisajísticos innecesarios (todos sabemos cómo es Australia, que de chicos no nos perdíamos ni un capítulo de Mofli) la película nos aporta gran cantidad de secuencias sin sentido, a saber:
-El sieso del protagonista prefiere conservar 3 dólares de saldo de su Motorola antes que intentar pedir ayuda cuando el barco encalla en la isla. Una isla por cierto en la que las mareas suben de una forma acojonante.
-El barco es el barco del mal rollo, con una tripulación de frikis de esos que sacaba Cárdenas hace la tira de años en Crónicas Marcianas. Están el bigote con cara de palo que va a tirar las cenizas de su mujer; la neurótica gafotas y su marido el chulito; la familia con la madre enferma (qué mejor para recuperarse que escapar de las fauces de un cocodrilo gigante); la gorda loca por una estaca; el fotógrafo excéntrico con toda la cara de Rooney o su primo el Koala; el periodista posturitas del protagonista; y por último la piloto, que decía tener 28 años (los cojones) y que se iba sacando respuestas absurdas de la manga a cada momento. Ah, y no olvidar a su perro Kevin, protagonista de EL MOMENTAZO de la peli.
-Llegando al final de la cinta, nos enseñan el coqueto pisito del cocodrilo, en el que guarda a sus presas aunque a veces no recuerda muy bien donde ("yo juraría que había dejado el cuerpo mutilado de la tía esta por aquí"). Ahí el periodista posturitas se hace el machote (siempre con la intención de clavarla como sea) y se empeña en rescatar a la piba moribunda, aprovechando la siestecita que el cocodrilo se echa después de una dura jornada de caza y un miolastán para relajarse...

EL MOMENTAZO: Amenazados por el bichardo y por las crecientes mareas, a los supervivientes se les ocurre tender una trampa al cocodrilo, pero claro, necesitaban un cebo. En ese momento todas las miradas se vuelven hacia el pobre Kevin, que se hace el loco hasta que el Koala recuerda que hay dos cadáveres de pato por ahí al lado y no hace falta ensañarse con el animalito (sublime secuencia recibida con aplausos entre el respetable). Menos mal que la piba no había dicho aún que "a los cocodrilos les gusta el olor a perro", que si no...


martes, 18 de marzo de 2008

DMR recomienda... Jesucristo Cazavampiros

En estas entrañables fechas de Semana Santa, nada mejor que acudir a una revisión de los clásicos de siempre acerca del personaje de ficción favorito de Homer Simpson, que no es otro que Jesucristo. Como las películas moñas de romanos y crucifixiones me dan sueño y la bazofia infumable del alcoholizado Mel Gibson me produce cierta verguenza ajena, prefiero hacer referencia a la obra maestra protagonizada por Phil Caracas y titulada Jesucristo Cazavampiros. Esta gran película, rodada seguramente por personas con alguna tara psicológica y con 23 euros de presupuesto más o menos, cuenta como el bueno de Jesucristo (sin barba y con argollas, para molar más) vuelve a la tierra para luchar a patada limpia con unos vampiros que han encontrado en la piel de lesbiana el remedio a su problemilla con la luz del día.



La calidad de la película apesta a porno barato y en determinados momentos parece que van a quitarse la ropa y empezar a follar como locos, además de que las peleas parecen coreografiadas por ancianos reumatosos, como puede comprobarse en el vídeo de arriba. Sin embargo esta carencia total de medios hace aún más grande una película que ha entrado directamente en el Olimpo del cine friki. Phil Caracas, realmente eres Dios, ¡llegó la hora de las conversiones!

PARA EL RECUERDO: El buenazo de Jesús, entre pelea y pelea, también se toma su tiempo para desacansar y como todos recibe las inoportunas llamadas de sus padres. Grandioso momento en el que se le aparece la Vírgen (una figurita de esas que se iluminan) y mantiene con Él una conversación...
-Hola hijo, ¿qué tal estás? Hace mucho que no me llamas...
-Bien mamá, es que he estado muy ocupado...
-¿Y qué has estado haciendo?
-Salvando a unas lesbianas mamá
-¿Lesbianas? ¡Benditas sean!