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domingo, 22 de agosto de 2010

Si Mr. T levantara la cabeza...

... se inflaría a repartir hostias a Joe Carnahan y toda la pandilla responsable de El equipo A.

En esa manía hollywoodiense de versionar clasicazos de los años 80 (sólo hay que ver la parodia de El coche fantástico, ahora en televisión, o la destrucción literal y absoluta de Bola de Dragón en el cine), le ha tocado el turno a esos 'cuatro de los mejores hombres del ejército de los Estados Unidos, encarcelados por un crimen que no cometieron' y que la liaban parda encerrados en un garaje para escapar de la policía o putear a una banda de maleantes que atormentaba a un amable tendero de Whiteriver, Arizona.



Nada más lejos de la realidad de la serie que lo petaba en las mañanas de Antena 3, la película transforma a los protagonistas en ex combatientes de la Guerra de Irak en lugar de Vietnam, alejándolos de sus roles de antaño, salvando a Murdock, cuya locura es igual o superior que en la serie.

Una trampa tendida entre la CIA y un mando del ejército estadounidense para acusar injustamente a una pandilla, pibón mediante, que tendrá que limpiar su nombre a base de tiros sirve de excusa para esta parodia que vuelve a quebrar los recuerdos de quienes soñamos con conducir un cochazo y llevarnos a las pibas de calle o fumar puros vestidos de dinosaurio.

Y es que, si Hannibal Smith no se pone un mal disfraz en toda la película; si M.A. Baracus no tiene mal carácter ni lleva un mísero colgante del Gran Poder; y si Templetton Peck, Fénix, no se sube en un Corvette en un sólo plano, que me digan a mí qué tienen que ver con el Equipo A... ¿La furgoneta? Pues ni eso.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Mil y un usos de un intestino delgado

Con ese sugerente nombre, es bastante comprensible que Zombies nazis opositase seriamente a convertirse en un más que claro Partido de los Martes aún en estasfechas estivales.


De las tórridas temperaturas andaluzas nos trasladamos a un helado paraje escandinavo (con todo lo que ello implica) donde una pandilla de simpáticos estudiantes de medicina van a pasar un fin de semana; concretamente a una pequeña cabaña perdida donde Cristo dio las tres voces... Cristo o Adolfo Hitler, y es que resulta que la zona de marras fue un importante área de influencia de un batallón nazi cuyos restos vivientes siguen martirizando a los valientes que osen poner un pie en 'su' nieve.


Mezcla de gore, mezcla de humor, la película (entendiendo como tal a partir del momento en que los zombies empiezan a repartir bocaos) tiene situaciones absolutamente surrealistas, acordes a la curradísima trama argumental (...). Dignos de mención tanto la afición del director, Tommy Wirkola, por los intestinos delgados, como la transformación de uno de los personajes, de un sensible estudiante de medicina al que le da fatiguita la sangre, a un maldito carnicero que no duda en amputarse miembros para sobrevivir a la barbarie.



De la muerte de Jenny Skavlan, el pibón de la película, ni hablamos.

Tenéis que verla.

martes, 15 de junio de 2010

Peor que una Legionella

Una búsqueda en Google Imágenes de la palabra 'legión' es más coherente que la película. Así de radical y así de duro comenzamos nuestro análisis de una película perfectamente acoplada a la definición de El Partido de los Martes.


Tiros, medio zombies, un par de pibas de buen ver(Adrianne Palicki y Willa Holland) , secundarios de lujo (en este caso Dennis Quaid, en, probablemente, el papelón de su carrera) y una historia infumable, a saber: Dios se ha cansado de la raza humana y manda a sus ángeles, Gabriel y Miguel, ataviados cuales centuriones romanos, a acabar con un bebé a punto de nacer, última esperanza para salvar a la humanidad, pero Miguel, que es un sentimental, se corta las alas y se pasa al bando humano.

A partir de ahi: viejas neuróticas ávidas de sangre ('Todos vais a morir, cabrones'), heladeros fúnebres, negratas solidarios, y escenas que intentan llegar al gore sin lograrlo, pero procurando el descojone en alguna que otra secuencia.



domingo, 23 de mayo de 2010

¿¿Dónde está la daga, Tamina??

Regresó el Partido de los Martes en los albores del verano y lo hizo con una adaptación (otra más) de un videojuego a la gran pantalla: Prince of Persia. Las Arenas del Desierto.

Para los que no hayan jugado a este mítico juego de plataformas no les resultará difícil entender una película cuyo único objetivo es hacer caja haciendo pasar un buen rato. No creemos que vaya a lograr ninguno de los dos objetivos...


Un príncipe 'bastardo' enfrentado al celo de sus hermanos, un pibón porculero para motivar un sainete sentimentaloide, y unos escenarios más propios del Assassin's Creed que del propio Príncipe de Persia condimentan una historia en la que Dastan (Jake Gyllenhaal) quiere tratar de arreglar la muerte del rey de Persia con una misteriosa daga con el poder de viajar en el tiempo, pero sin Delorian.

Crítica 2.0 by DMR. Como peli de aventuras tiene un pase, pero la mano de Disney se nota demasiado (aunque no se masacre a ningún judío, quizás en la versión extendida en DVD) y en determinados momentos parece que los caballos y los avestruces se van a poner a cantar y a bailar, todo muy bufonesco. Especialmente ridículo es el personaje que cría avestruces (¡los verdaderos protagonistas de la película! ¡y uno lleva un gorro!) que se marca unos rollos en favor del pequeño empresario que no vienen a cuento ni de coña.

Precisamente esa es otra de las cosas curiosas de la peli (quizás también del juego), el utilizar la peli para exponer situaciones actuales pero con la habilidad de un niño de tres años. Sólo hay que ver el argumento: los persas atacan la ciudad en la que guardan la daga argumentando que están fabricando armas (de destrucción masivarrrll???) y una vez conquistan el sitio se quedan, con dos cojones, para conseguir las arenas del tiempo
(petroleeorrrr??!!) porque allí de armas na de na, ¿¿¿a nadie le suena???

jueves, 24 de septiembre de 2009

El demonio no entiende de hipotecas

El Partido de los Martes regresa a los 80 de la mano de Sam Raimi. El creador de la trilogía Evil dead, que formaban Posesión Infernal, Terroríficamente muertos El Ejército de las Tinieblas, nos lleva hacia las profundidades del gore cutre de la época con Arrástrame al infierno, una película de planteamiento interesante, desarrollo surrealista y final sorprendente.

Una joven auxiliar de banca es maldecida por una gitana chunguísima al denegarle un nuevo aplazamiento en su hipoteca, por lo que la chavala debe librarse de la maldición con la ayuda de secundarios de lujo al tiempo que sobrevive a la vida cotidiana –una cena con los futuros suegros, por ejemplo- sufriendo los ‘ataques’ de la lamia, el demonio que la putea de forma indescriptible.

El toque de Raimi -del bueno, el de Evil dead y no el de esa mariconada llamada Spiderman 3- se hace notar y hay momentos en los que parece que va a salir de algún lado Bruce Campbell con su motosierra en la mano y todo. Más que a base de casquería Raimi llama la atención con escenas tan hilarantes como desagradables, obligando a la pobre protagonista a bañarse en fluidos corporales nada divertidos... y es que la tía, aparte del mal de ojo, es torpe de cojones...todo en un tono nada serio, de cachondeo por cachondeo, como debe ser. Ya se echaba de menos en una peli de este estilo...

Arrástrame al infierno es también una película de detalles en segundo plano que nos han hecho reparar en una máquina de agua en el salón de la protagonista; algo tan absurdo que hemos tenido que destacarlo. Además tiene momentos muy Scary movie -pero con arte- como la paliza que el lamia le da a la piba en su cuarto (tras la cual ella se levanta como si la hubieran centrifugado en una lavadora, pero sin un rasguño) o las conversaciones con el gurú espiritual, que tiene toda la cara de Alfonso Arús (con pelo y perilla, eso sí).

EL MOMENTAZO: Sin duda, rozando la épica, el brote de ira del malvado demonio atrapado en el cuerpo de un carnero durante su exorcismo es el éxtasis de la película. "¡Me has engañado, ¡zorra de mierda!" y "¡Serás puta!" son las dos lindezas que el cabrito, porque no tiene otro nombre, le suelta a la protagonista en pleno apogeo.

domingo, 9 de agosto de 2009

Mierda enlatada

La secuela de las aventuras de Optimus Prime y sus colegas dejó bastante que desear, en la que fue la última sesión de El Partido de los Martes antes del mini parón veraniego.Un despliegue de efectos visuales que se queda cortito, a pesar de la irrupción en escena de Devastador y un gran puñado de escenas cómicas que, si ya en la primera película cantaban un poco, en esta directamente son para echarlas a arder para acortar un poco el excesivo metraje del filme.

Después de una primera hora más o menos pasable, la peli cae en picado en cuanto al Michael Bay le da por hacerse el gracioso inventándose robots chuflas. Si en la primera parte ya había uno que meaba, aquí está el que llora, el que sufre demencia senil (con su bastón y su barba metálica, lamentable) y hasta el que lleva los huevos colganderos. De pena...

No vamos, sin embargo, a castigar con dureza la tendencia al despropósito en esta saga porque, a fin de cuentas, cada una de las películas de la misma es una excusa para ver en pantalla grande a Megan Fox, la perraca que ha irrumpido con gran fuerza en nuestros... corazones, opositando con seriedad a ser incluidad en nuestro catálogo de musas.

EL MOMENTAZO: Nos tienta elegir como momentazo las carreritas por el desierto de Megan Fox(boing, boing!) por su aportación dramática a la trama... pero en lugar de eso nos quedamos con la primera escena de acción en la que autobots y soldados (que ahora son supercolegas) dan caza a un decepticon destruyendo media ciudad por el camino. Y manda cojones que en un peli que va de eso, de robots gigantes reventándose a hostias, la primera escena (ni diez minutos de las dos horacas y media que dura) sea lo único salvable...

miércoles, 3 de junio de 2009

A hostias en la pequeña Manhattan

Un elenco formado por nombres tan absurdos como Channing Tatum, Zulay Henao, Dito Montiel o Flaco Navaja no podía presagiar nada bueno... y, efectivamente, no nos equivocamos. Fighting, puños de asfalto es el título del último Partido de los Martes que nos deparó un sopor generalizado, sólo matizado por algunos cómicos momentos (por lo radicalmente absurdo de los mismos, no por ellos en sí) y por nuestra particular visionado del film una vez comprobado (a los dos minutos) de que no se avecinaba nada potable.

El topicazo americano del joven que se va a la gran ciudad a buscarse la vida, para acabar envuelto en peleas ilegales para sacarse unas perras está salpicado de escenas que nos hacen pensar firmemente que, tanto guionista como director, no deberían haber abandonado la medicación, si alguna vez la siguieron, aunque no hay que quitarles el mérito de conseguir sin esfuerzo aburrir soberanamente con un melodrama sobre la amistad cuando lo que la gente quiere son hostias, piñas y sangre en la pantalla. Tres peleas mal contadas, una ambientación neoyorquina que no se la creen ni ellos -los protagonistas se encuentran de casualidad por la calle, como si aquello fuese chiquitito, unas 20 veces en la película- y la extraña forma de vida de los protagonistas, que lo mismo se quedan sobaos en un parque porque no tienen dinero para una triste pensión que al plano siguiente se cuelan en la discoteca más molona del Bronx, es lo más que ofrece la peli.

Cabe destacar la figura de Harvey, entrenador/manager del protagonista y estereotipo del clásico perdedor de este tipo de películas: como él no pudo llegar a nada en el mundillo de las peleas callejeras (y lo recuerda con pena, como si partirse la boca con alguien en un callejón con 20 majaretas alrededor mirando fuera el summun... mira los angangos, que lo llevan haciendo toda la vida y encima de gratis) se dedica a tutelar al Channing Tatum y le enseña todo lo que hay que saber de la vida... pero no, tranquilos que no hay en Fighting ningún amago de mariconeo entre tutor y tutelado; el tío es tan pudoroso (o tan guarro, o tan raro en general) que ni siquiera se quita el pijama cuando se viste, y se va a la calle con el filito celeste del pantalón de franela bajo el vaqueros... la imagen de un triunfador, vamos.

Hay que reseñar también que es esta una película de secundarios: ningún colega del director se queda sin su minutito de gloria. La lista es bastante extensa, pero nos quedamos con la abuela de Zulay, una vieja demente que revienta a Shawn su primera gran oportunidad para pincharse a la chica echándole casi a patadas de su casa, y con Martínez, el antiguo rival de Harvey, el mentor del protagonista, con toda la cara de un vampiro malo de Buffy, y sus dos colegas moñas que aprovechan cualquier ocasión para cachondearse del bueno de Harvey. También destacan otro tipo de secundarios, o más bien gente que pasaba por allí, como el portero de una discoteca puteadísimo y con cara de "que acabe la mierda de plano este ya, joder, que tengo un frío del copón" mientras dos discuten a su rollo a unos metros, o una piba, con la cabeza entre las piernas, suponemos que borracha hasta las trancas, que se cruzan y que obvian como si tal cosa... ahí, solidarios...

El Momentazo: Shawn Mcarthur, el prota, va a casa de la camarera buenorra Zulay, con aviesas intenciones. Al llegar a la misma, ella se disculpa por una nota de desahucio que hace sospechar al nota que las cosas no van economicamente bien en casa de 'las Zulay'. El espectador desecha rápidamente esa idea cuando aparece en pantalla una pantallaca, valga la redundancia, de unas 500 pulgadas en el salón de la casa o cuando, minutos después, la piba investiga en su ordenador personal, a través de su internet de tarifa plana, el turbio pasado luchador de Shawn. No nos de coba, Zulay.

miércoles, 29 de abril de 2009

Momentazos musicales

Por primera vez (perdón por el silencio) y sin que sirva de precedente, un remix:

Tarantinorrrrrrrrrrrrr



Eclectic Method - The Tarantino Mixtape

viernes, 17 de abril de 2009

Kame...hame...JARRRRRRLLLL

Están, queridos lectores, a punto de leer la más feroz, ácida y dura crítica (de ahí la extensión) salida de la redacción de El Partido de los Martes. Dragonball Evolution. Mucho nos temíamos, con los primero spoilers, que la película no iba a ser del todo de nuestro agrado, como suele ocurrir cuando se adapta a la gran pantalla una serie o cómic de culto que ha marcado la infancia y adolescencia de toda una generación. Lo que no esperábamos en absoluto es la atrocidad perpetrada por James Wong, Ben Ramsey y compañía que, literalmente, han prendido fuego a los 211 números del mejor cómic manga de los 90 para, con las cenizas, hacer una bazofia de proporciones bíblicas. Lo mínimo que se le puede pedir a una adaptación cinematográfica es cierto rigor a la hora de plasmar en pantalla la idea original. Pues ni cierto, ni rigor, ni nada.

La historia de la película en sí, la clásica lucha entre el bien y el mal, va taladrando el cerebro de cualquier Gokumaníaco a medida que avanza el metraje. Un resumen: Goku vive con su abuelo Gohan, que le instruye en las artes marciales (hasta ahí, de maravilla). En el instituto (????) Goku conoce a Chi Chi, que guarda su habilidad para la lucha (????) en secreto, como el protagonista. El día de su 18 cumpleaños, Goku inicia la búsqueda de las Bolas de Dragón junto con Bulma (bueno, vale) para evitar que Piccolo, que lleva armadura y es ayudado por Mai (sí, Mai, la ayudante de Pilaf) las recopile antes. Para ello contarán con la ayuda del Maestro Roshi y de Yamcha, cuyo parecido con los personajes originales sólo se encuentran en la enferma mente de los anteriormente mencionados director y guionista.

El remate a una película que, obviando la vejación anal a la que ha sido sometida la idea original de Akira Toriyama, aburre lo que es una barbaridad, llega cuando Goku se transforma en el Oozaru. Lo que debería ser esto, un mono gigante con una capacidad de destrucción acojonantes, se queda en un bichejo que no llega a los tres metros, paecharlo, y que para colmo conserva el uniforme y no tiene rabo (no es que nos gusten los rabos, pero es que es su punto débil, ¡copón!).

Y si no hay calificativos (despectivos) suficientes para hablar del guión de esta patraña de película, qué decir de los 'efectos especiales'. ¿Cómo es posible, en nombre de Dende, que en pleno 2009 se haga semejante bazofia? ¿Es un homenaje a los tristemente desparecidos Power Rangers? Todo en esta puta mierda es JODIDAMENTE CUTRE. El radar del Dragón tiene toda la pinta de una GameBoy falsa de esas antiguas en las que sólo se podía jugar al Tetris... El maquillaje de Piccolo parecen haberlo hecho con plastilina (como sacado de un Celebrities de Muchachada Nui), el Donkey Kong de la SuperNintendo estaba mejor hecho que el Oozaru y ya lo de las ondas ki... ver a los protagonistas tirarse lucecitas de colores es ya para volverse loco, hasta las ráfagas de los juegos de PS2 están mucho más conseguidas. Los resoplidos y los "vaya tela" en la sala que seguían a cada demostración lo dicen todo. Vamos, que los FX dejan al Star Wars turco a la altura de Matrix Revolutions, por lo menos.

EL MOMENTAZO: Las conversaciones no se iban a quedar atrás en el cutrerío general de la peli, claro. Y Chi Chi, cuyo mayor mérito es llevar las mamellas apretadas a más no poder, se encarga de dejar claro qué tipo de personaje va a interpretar (chinita zorrona buenorra que se hace la dura pero que al final se acaba calzando el protagonista) en una de sus primeras intervenciones, soltándole a Goku sin venir a cuento un "no te creas que porque me llame Chi Chi soy tonta". ¿¿Pero que sinsentido es este??

Todo en esta película apesta. PUTA MIERDA. Y ya está.

lunes, 13 de abril de 2009

Rollazo de primavera

Street Fighter, la leyenda de Chun-Li. Sugerente nombre para un nuevo Partido de los Martes, y más teniendo en cuenta que los que esto suscriben se han dejado las huellas dactilares y parte de las retinas durante años haciendo hadoukens a cascoporro en consolas de 8 y 16 bits. Pero amigos, descubrimos con estupor que los genocidas que han usurpado el nombre de esta legendaria saga de lucha no han hecho más que coger un cartucho de ese mítico juego, tirarlo al suelo, pisotearlo y vaciar sus esfínteres sobre él.


El argumento, sin ningún sentido, da el protagonismo a Chun-Li (Kristin Kreuk), uno de los cuatro personajes que la película mantiene en común con el juego. El resto son Mr. Bison (sin el clásico traje rojo y la gorrita, rubio y con perilla), Balrog (que deja de ser un boxeador alto y más bien canijo para ser una mole a lo Shaquille O’Neal…al menos sigue siendo negro) y Vega (que aquí no es español, es chino, con dos cojones). Dicen que las comparaciones son odiosas, pero aquí lo único realmente odioso es el truño que nos han colado bajo el nombre de Street Fighter. En la primera película rodada sobre el juego se quiso caracterizar tan fielmente a los personajes que se llegó al absurdo, caso evidente de Blanka (para los no avezados en el juego, un bicho verde con una melenaca naranja… un cruce entre Alaska y el Increíble Hulk, vamos) pero es que en esta ocasión han decidido, literalmente, pasarse por el forro de los cojones al reparto original del juego. Y del argumento, ni hablar. Si le hubieran llamado ‘Hostias en Bangkok’ y la protagonista en vez de Chun-Li se llamara Pepa, ni al más friki se le ocurría un paralelismo entre esta mierda de peli y el juego en cuestión. Pa matarlos, vamos.

Mención especial merece la sobreactuadísima aparición de Chris Klein (uno de los individuos de American Pie), hipermotivado en cada uno de sus planos ante la nada despreciable presencia de Moon Bloodgood, probablemente lo único bueno de la película.

El momentazo: Y es que Street Fighter por no tener, no tiene ni momentazo, de ahí que destaquemos la cutrísima idea de dios sabe quién de utilizar a actrices chinas para representar a Chun-Li en su infancia y adolescencia y a Kristin Kreuk (CANADIENSE) en el grueso de la película...

lunes, 19 de enero de 2009

Fuí a ver mangueras y acabé mordisqueada en una escalera



Nuevo remake de terror para El Partido de los Martes. Para el que haya visto REC (caso de un servidor, DMR) Quarantine no es más que un absoluto calco del original, plano a plano y frase a frase. Para ser justos, pongamos que no existe REC. En ese caso, Quarentine es una peli que al menos entretiene y que consigue agobiar a base de planos de cámara al hombro y que aporta además su poquito de casquería y bichos pegando gritos, como tiene que ser.

La historia, la conocida. Una (golfa) periodista se va con un cámara a pasar una noche con los bomberos para conocer a fondo las mangueras del Cuerpo y acaba encerrada en un edificio de frikis con gente que se come a otra gente. Lo poco que cambia respecto a REC (y ahí está su fallo) es que no explica nada de lo que pasa, y al final no se sabe por qué cojones a la gente le da por babear y papearse a los demás asín por las buenas.

A destacar el elenco de personajazos que viven en el edificio en cuestión antes mencionados, donde no hay nadie normal; un asaltacunas, un veterinario motivado, una pareja de africanos que no entiende absolutamente nada, un alcohólico neurótico... componen esta pandilla que hacen de la trágica situación más polémica aún cuando empiezan a echar sus mierdas sobre sus convecinos.

El momentazo: Como ocurriera de forma parecida en Las Ruinas, hay un momento gracioso en la película, cuando una pequeña y candorosa niña es sospechosa de ser el foco del maléfico virus. Lejos de usar la mano izquierda o la comprensión debida para con los peques, todos los vecinos montan en cólera acojonando a la inocente chiquilla.

miércoles, 7 de enero de 2009

La fórmula del fracaso: Cruz y Raya+Sin City=The Spirit


Prometía mucho el último partido de 2008. Tiros, estética a lo
Sin City y grandes pibas para despedir el año, un plan perfecto. Sin embargo, las expectativas no se cumplieron y nos encontramos con un jodido disparate en blanco y negro (y rojo) en el que el término sobreactuar cobra un nuevo sentido. Vamos, que si en los créditos en vez de poner dirigida por Frank Miller pone Cruz y Raya nadie se sorprendería, porque el tufillo a parodia chunga y cutre de Sin City no se lo quita nadie...el pobre Will Eisner debe estar revolviéndose en su tumba.

The Spirit cuenta la historia de un héroe encoñado con su ciudad y que tiene en Octopus (Samuel L. Jackson) a su archienemigo. Entre tunda y tunda con Octopus y sus secuaces (unos frikis clónicos que entre todos no suman medio cerebro), The Spirit, que es un héroe pero no es carajote, aprovecha para tirarse a todo lo que se mueve. Y el niño, que no es tonto, se las ve ni más ni menos que con Eva Mendes, Paz Vega, Scarlett Johansson...sí, con esta, con esta y a esta no le mete mano pero también sale. Joder, es que hasta la representación de la muerte (Jaime King) está tela de buena.



El Momentazo: Obviando las secuencias en las que aparecen los tres pibones mencionados arriba, una frase de lo más absurdo protagoniza el momentazo de The Spirit el cual, despojado de su habitual vestimenta tras un ataque, reclama que le restituyan el mismo tal que así:

- ¡Que alguien me traiga una corbata y, por Dios, que sea roja!


Cutre, ¿eh? pues fue de lo mejor de la pelicula...

sábado, 20 de diciembre de 2008

Dragones y vikingos, un mundo infernal

Una fecha marcada con rojo en nuestro calendario, el estreno de Outlander. Vikingos contra alienígenas, toma ya. Prometía estar a la altura de otros grandes partidazos y, sin embargo, decepcionó tanto que FBA sucumbió al sueño de Morfeo en el momento álgido de los desconcertantes 115 minutos de metraje...

Desconcertantes porque el extraterrestre Jim Caviezel (¡
Jesucristo!) llega a la tierra en la Edad del Hierro para acabar con un bicho que él mismo ha traido en su nave, rompiendo la relativa paz de una pequeña aldea de pacíficos vikingos, entre los que convive un monje cristiano (?????), y que está enfrentada a otra tribu arrasada por el mencionado bicho y liderada por el sinpar Ron Perlman.

Como da la casualidad de que Kainan (Jim Caviezel) es un extraterrestre con forma humana, cuyas únicas diferencias con los habitantes de la tierra son la perenne cara de pena y que su civilización no conoce las mangas, hay momento para el romance cuando conoce a
Sophia Myles, una vikinga sin barba ni cuernos (visibles).

EL MOMENTAZO: Entendemos que la película, así de entrada, no es que se deba juzgar por su realismo y fidelidad con la Historia. Pero convertir a una aldea de vikingos, esos guerreros sanguinarios que arrasaban todo lo que se ponía por delante, en un grupito de mariquitas ya es pasarse. Eso es precisamente lo que da a entender la película en una de sus escenas más vergonzantes cuando, en plena fiesta, los habitantes de la aldea se sacan de la manga un juego en el que corretean encima de unos escudos, como las zamburguesas de humor amarillo pero a lo rústico. Kainan, que se las pega de guay, le gana al chulito aspirante al trono del rey y éste, en vez de cortarle las piernas y decirle "venga, corre ahora por los escuditos" como buen vikingo, se hace su amiguito del alma. Marica...

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Dos ceros a la izquierda

Pasaron o, mejor dicho, aún no llegaron los tiempos en los que James Bond se zafaba de las más viles tretas de sus enemigos con una hábil estratagema, un astuto ardid o, a lo sumo, con un certero disparo de su elegante pistola...

Quantum of solace es un amplio despliegue de persecuciones, explosiones y hostias de gran calibre, lejanas al estilo y la clase que desprendían las sesenteras aventuras del agente secreto del MI6, encarnado por aquel entonces por Sean Connery o Roger Moore, entre otros. En esta ocasión, Daniel Craig hará frente a un malvado villano (creemos que) gabacho que pretende controlar el agua de Bolivia para enriquecerse con su venta, puteando a los simpáticos y típicos lugareños, al tiempo que intentará cobrarse venganza por un amor del pasado.

Entre atragantá y atragantá, 007 tiene tiempo para montárselo, como es habitual en la saga, con dos grandes pibones. Con
Olga Kurylenko mantiene una bonita relación que empieza a casi a ostias y acaba con manoseo en un coche cual adolescentes, mientras que su idilio con Gemma Arterton se reduce a cuatro palabritas y su toma toma correspondiente antes de que la chica acabe con los pulmones (y con todo en general) como la bahía de Algeciras. A esta si que podrían bautizarla como la petróleo...

Pero no todo son pibas y tiros, durante su camino para restablecer el orden mundial, Bond tiene tiempo para cononcer al auténtico Indiana Jones boliviano: un tipo con sombrero de ala ancha, chaqueta de cuero y menos cuello que Doraemon encogiéndose de hombros. Sólo por ver su breve pero impactante aparición merece la pena pagar y aguantar hora y media al imperturbable Daniel Craig repartiendo galletas a diestro y siniestro en una peli que no aburre, pero que tampoco aporta nada.

EL MOMENTAZO: Que 007 es de goma es algo que nos van dejando de caer a lo largo de la peli pero que queda patente cuando, tras un accidente aéreo, se tira al vacío acompañado de Olga (ay, Olga) y el paracaídas no se despliega a tiempo, abriéndose justo cuando llegan al suelo. Tras el costalazo, en lugar de dejar una bonita empanada de vísceras, se levantan como si tal cosa y emprenden el camino de vuelta a la civilización. Eso sí, ella se quita los tacones y se los lleva en la mano, porque una caída desde 2.000 metros es soportable, pero un juanete eso ya no hay quien lo aguante...

viernes, 21 de noviembre de 2008

Un desastre de película

Lo hemos vuelto a hacer. El Partido de los Martes, aplazado durante un mes por turnos intempestivos y oposiciones varias, no se merecía un retorno así. Nuestro último visionado, Disaster Movie, es un trozo de mierda más nacido del cubo de vómitos que tienen por cabeza Aaron Seltzer y Jason Friedberg, que son más malos que Hitler, y sólo consigue que durante hora y cuarto te repitas ¿por qué? ¿por qué? ¿POR QUÉ?



El inexistente argumento parodia las típicas películas de desastres pero es sólo una excusa para meter con calzador una parodia cutre detrás de otra, todas ellas sin gracia y sin venir a cuento. Amy Winehouse, Jessica Simpson, Sexo en Nueva York, Juno, Batman, Hulk, Hellboy y un largo etcétera de personajes de la gran pantalla se ven vilipendiados de forma totalmente gratuita y sin interés alguno para el guión de una peli tan cutre que algunos de los actores interpretan a dos e incluso tres personajes de la misma... Seguramente el objetivo de estos dos enfermos mentales haya sido batir el récord de parodias sin gracia de la historia del cine, y teniendo en cuenta que habrá al menos una parodia por minuto, lo han conseguido. Felicidades, ahora ya podéis volver al infierno de donde nunca debísteis haber salido.

Sí merecen felicitación por combinar en una misma película a Carmen Electra (no puede faltar en una lo que sea movie); a Vanessa Minnillo y a la potentísima Kim Kardashian (en la imagen, con su hermana) cuyos pechos, como ya ocurriera en otros Partidos de los Martes, van en aumento a medida que avanza el film.

El Momentazo: El protagonista, azorado por el gran peligro que sufre su novia, atrapada en el museo de la ciudad, le dice a Batman (!!!!!) que va a ir a rescatarla, produciéndose el siguiente diálogo:

- Batman: Si vas al museo, tienes un cero por ciento de probabilidades de sobrevivir...
- Protagonista: ¡Me agarraré a esa cifra!






jueves, 30 de octubre de 2008

Literalmente, máximo dolor

Max Payne. Esto es lo que siente uno cuando sale del cine, después de haber pagado casi cinco euracos por ver este atropello. Una peli basada en un videojuego que promete acción, tiros y vísceras desde un principio es, en realidad, un tostonazo en forma de drama psicológico en la que no se pega un tiro por lo menos hasta el minuto 57 de partido y en el que un tipo duro como Mark Wahlberg llega incluso a despreciar una proposición indecente de Olga Kurylenko, de largo, lo mejor de la película.

Max Payne es un atormentado policía que, relegado a casos menores en su comisaría continúa investigando el asesinato de su mujer y su hijo, casualmente relacionado con una serie de extraños sucesos que comienzan a ocurrir, casualmente relacionados también con el entorno laboral de su difunta esposa y que concluyen con un final más previsible que una rueda de prensa de Bernd Schuster.

El reparto de la película lo completan, además de los mencionados Wahlberg y Kurylenko, una tal Mila Kunis (con el síndrome de "me crecen los pechos cuando me asusto" ya visto en Parking 2), Amaury Nolasco (Sucre de Prison Break, haciendo de malo hiperdopado), Chris O'Donnell (qué bajo has caído, Robin) y el rapero Ludacris, en el espectacular papel del Inspector Bravura (sí, Bravura, gran cachondeo cada vez que alguien le llamaba). Especial tristeza supone el caso del que fuera Robin (que se ha puesto como un zollo además) en esas violaciones fílmicas llamadas Batman Forever y Batman y Robin, cuyo papel en la película básicamente se reduce a recibir ostias de un cabreado Wahlberg y acabar tiroteado vilmente. Las cosas que pasan por no hacer caso al bueno de Alfred...

EL MOMENTAZO: El Wahlberg, en plan tipo duro al que todo le da asco, se lleva a su casa a la Kurylenko dispuesto a darle un poco de cariño. La piba, que nada más cruzar la puerta ya está medio en pelotas, no tarda ni 20 segundos en colocarse artísticamente en la cama cubierta sutilmente por una sabanita y espera ya con las piern...los brazos abiertos al Max Payne...cuando a éste se le va la pinza y la echa de su casa así por las buenas. Al parecer el muchacho prefiere ser líder en solitario...

jueves, 9 de octubre de 2008

Momentazos Musicales

Renace con fuerza la sección, y nunca mejor dicho. Rocky Balboa, el mejor púgil de la historia del cine, prepara su combate ante el campeón del mundo de los pesos pesados, el cansinísimo Apollo Creed, recorríendose las calles de su Filadelfia natal acompañado de un tema (Gonna fly now) ue todos hemos tatareado alguna que otra vez, con una base funky muy de la época de la peli. Un temazo, vamos.