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domingo, 22 de agosto de 2010

Si Mr. T levantara la cabeza...

... se inflaría a repartir hostias a Joe Carnahan y toda la pandilla responsable de El equipo A.

En esa manía hollywoodiense de versionar clasicazos de los años 80 (sólo hay que ver la parodia de El coche fantástico, ahora en televisión, o la destrucción literal y absoluta de Bola de Dragón en el cine), le ha tocado el turno a esos 'cuatro de los mejores hombres del ejército de los Estados Unidos, encarcelados por un crimen que no cometieron' y que la liaban parda encerrados en un garaje para escapar de la policía o putear a una banda de maleantes que atormentaba a un amable tendero de Whiteriver, Arizona.



Nada más lejos de la realidad de la serie que lo petaba en las mañanas de Antena 3, la película transforma a los protagonistas en ex combatientes de la Guerra de Irak en lugar de Vietnam, alejándolos de sus roles de antaño, salvando a Murdock, cuya locura es igual o superior que en la serie.

Una trampa tendida entre la CIA y un mando del ejército estadounidense para acusar injustamente a una pandilla, pibón mediante, que tendrá que limpiar su nombre a base de tiros sirve de excusa para esta parodia que vuelve a quebrar los recuerdos de quienes soñamos con conducir un cochazo y llevarnos a las pibas de calle o fumar puros vestidos de dinosaurio.

Y es que, si Hannibal Smith no se pone un mal disfraz en toda la película; si M.A. Baracus no tiene mal carácter ni lleva un mísero colgante del Gran Poder; y si Templetton Peck, Fénix, no se sube en un Corvette en un sólo plano, que me digan a mí qué tienen que ver con el Equipo A... ¿La furgoneta? Pues ni eso.

viernes, 17 de abril de 2009

Kame...hame...JARRRRRRLLLL

Están, queridos lectores, a punto de leer la más feroz, ácida y dura crítica (de ahí la extensión) salida de la redacción de El Partido de los Martes. Dragonball Evolution. Mucho nos temíamos, con los primero spoilers, que la película no iba a ser del todo de nuestro agrado, como suele ocurrir cuando se adapta a la gran pantalla una serie o cómic de culto que ha marcado la infancia y adolescencia de toda una generación. Lo que no esperábamos en absoluto es la atrocidad perpetrada por James Wong, Ben Ramsey y compañía que, literalmente, han prendido fuego a los 211 números del mejor cómic manga de los 90 para, con las cenizas, hacer una bazofia de proporciones bíblicas. Lo mínimo que se le puede pedir a una adaptación cinematográfica es cierto rigor a la hora de plasmar en pantalla la idea original. Pues ni cierto, ni rigor, ni nada.

La historia de la película en sí, la clásica lucha entre el bien y el mal, va taladrando el cerebro de cualquier Gokumaníaco a medida que avanza el metraje. Un resumen: Goku vive con su abuelo Gohan, que le instruye en las artes marciales (hasta ahí, de maravilla). En el instituto (????) Goku conoce a Chi Chi, que guarda su habilidad para la lucha (????) en secreto, como el protagonista. El día de su 18 cumpleaños, Goku inicia la búsqueda de las Bolas de Dragón junto con Bulma (bueno, vale) para evitar que Piccolo, que lleva armadura y es ayudado por Mai (sí, Mai, la ayudante de Pilaf) las recopile antes. Para ello contarán con la ayuda del Maestro Roshi y de Yamcha, cuyo parecido con los personajes originales sólo se encuentran en la enferma mente de los anteriormente mencionados director y guionista.

El remate a una película que, obviando la vejación anal a la que ha sido sometida la idea original de Akira Toriyama, aburre lo que es una barbaridad, llega cuando Goku se transforma en el Oozaru. Lo que debería ser esto, un mono gigante con una capacidad de destrucción acojonantes, se queda en un bichejo que no llega a los tres metros, paecharlo, y que para colmo conserva el uniforme y no tiene rabo (no es que nos gusten los rabos, pero es que es su punto débil, ¡copón!).

Y si no hay calificativos (despectivos) suficientes para hablar del guión de esta patraña de película, qué decir de los 'efectos especiales'. ¿Cómo es posible, en nombre de Dende, que en pleno 2009 se haga semejante bazofia? ¿Es un homenaje a los tristemente desparecidos Power Rangers? Todo en esta puta mierda es JODIDAMENTE CUTRE. El radar del Dragón tiene toda la pinta de una GameBoy falsa de esas antiguas en las que sólo se podía jugar al Tetris... El maquillaje de Piccolo parecen haberlo hecho con plastilina (como sacado de un Celebrities de Muchachada Nui), el Donkey Kong de la SuperNintendo estaba mejor hecho que el Oozaru y ya lo de las ondas ki... ver a los protagonistas tirarse lucecitas de colores es ya para volverse loco, hasta las ráfagas de los juegos de PS2 están mucho más conseguidas. Los resoplidos y los "vaya tela" en la sala que seguían a cada demostración lo dicen todo. Vamos, que los FX dejan al Star Wars turco a la altura de Matrix Revolutions, por lo menos.

EL MOMENTAZO: Las conversaciones no se iban a quedar atrás en el cutrerío general de la peli, claro. Y Chi Chi, cuyo mayor mérito es llevar las mamellas apretadas a más no poder, se encarga de dejar claro qué tipo de personaje va a interpretar (chinita zorrona buenorra que se hace la dura pero que al final se acaba calzando el protagonista) en una de sus primeras intervenciones, soltándole a Goku sin venir a cuento un "no te creas que porque me llame Chi Chi soy tonta". ¿¿Pero que sinsentido es este??

Todo en esta película apesta. PUTA MIERDA. Y ya está.

lunes, 13 de abril de 2009

Rollazo de primavera

Street Fighter, la leyenda de Chun-Li. Sugerente nombre para un nuevo Partido de los Martes, y más teniendo en cuenta que los que esto suscriben se han dejado las huellas dactilares y parte de las retinas durante años haciendo hadoukens a cascoporro en consolas de 8 y 16 bits. Pero amigos, descubrimos con estupor que los genocidas que han usurpado el nombre de esta legendaria saga de lucha no han hecho más que coger un cartucho de ese mítico juego, tirarlo al suelo, pisotearlo y vaciar sus esfínteres sobre él.


El argumento, sin ningún sentido, da el protagonismo a Chun-Li (Kristin Kreuk), uno de los cuatro personajes que la película mantiene en común con el juego. El resto son Mr. Bison (sin el clásico traje rojo y la gorrita, rubio y con perilla), Balrog (que deja de ser un boxeador alto y más bien canijo para ser una mole a lo Shaquille O’Neal…al menos sigue siendo negro) y Vega (que aquí no es español, es chino, con dos cojones). Dicen que las comparaciones son odiosas, pero aquí lo único realmente odioso es el truño que nos han colado bajo el nombre de Street Fighter. En la primera película rodada sobre el juego se quiso caracterizar tan fielmente a los personajes que se llegó al absurdo, caso evidente de Blanka (para los no avezados en el juego, un bicho verde con una melenaca naranja… un cruce entre Alaska y el Increíble Hulk, vamos) pero es que en esta ocasión han decidido, literalmente, pasarse por el forro de los cojones al reparto original del juego. Y del argumento, ni hablar. Si le hubieran llamado ‘Hostias en Bangkok’ y la protagonista en vez de Chun-Li se llamara Pepa, ni al más friki se le ocurría un paralelismo entre esta mierda de peli y el juego en cuestión. Pa matarlos, vamos.

Mención especial merece la sobreactuadísima aparición de Chris Klein (uno de los individuos de American Pie), hipermotivado en cada uno de sus planos ante la nada despreciable presencia de Moon Bloodgood, probablemente lo único bueno de la película.

El momentazo: Y es que Street Fighter por no tener, no tiene ni momentazo, de ahí que destaquemos la cutrísima idea de dios sabe quién de utilizar a actrices chinas para representar a Chun-Li en su infancia y adolescencia y a Kristin Kreuk (CANADIENSE) en el grueso de la película...

lunes, 19 de enero de 2009

Fuí a ver mangueras y acabé mordisqueada en una escalera



Nuevo remake de terror para El Partido de los Martes. Para el que haya visto REC (caso de un servidor, DMR) Quarantine no es más que un absoluto calco del original, plano a plano y frase a frase. Para ser justos, pongamos que no existe REC. En ese caso, Quarentine es una peli que al menos entretiene y que consigue agobiar a base de planos de cámara al hombro y que aporta además su poquito de casquería y bichos pegando gritos, como tiene que ser.

La historia, la conocida. Una (golfa) periodista se va con un cámara a pasar una noche con los bomberos para conocer a fondo las mangueras del Cuerpo y acaba encerrada en un edificio de frikis con gente que se come a otra gente. Lo poco que cambia respecto a REC (y ahí está su fallo) es que no explica nada de lo que pasa, y al final no se sabe por qué cojones a la gente le da por babear y papearse a los demás asín por las buenas.

A destacar el elenco de personajazos que viven en el edificio en cuestión antes mencionados, donde no hay nadie normal; un asaltacunas, un veterinario motivado, una pareja de africanos que no entiende absolutamente nada, un alcohólico neurótico... componen esta pandilla que hacen de la trágica situación más polémica aún cuando empiezan a echar sus mierdas sobre sus convecinos.

El momentazo: Como ocurriera de forma parecida en Las Ruinas, hay un momento gracioso en la película, cuando una pequeña y candorosa niña es sospechosa de ser el foco del maléfico virus. Lejos de usar la mano izquierda o la comprensión debida para con los peques, todos los vecinos montan en cólera acojonando a la inocente chiquilla.

martes, 15 de julio de 2008

Ojulk!


De nuevo es
Marvel Comics la responsable de que tengamos que hablar bien de nuestro Partido de los Martes. Si Ironman nos parecía una adaptación notable del papel, El increíble Hulk también llega a este nivel ofreciendo lo que, al fin y al cabo, uno quiere ver cuando a ver una película de este calibre.

La historia es tan simple (no pedimos más, la verdad) como que Bruce Banner huye a Brasil para encontrar un remedio a ese mal despertar que le convierte en lo que aparece en la imagen superior, pero el Ejército de los EE.UU. lo localiza y le persigue. Y ahí se lía el taco.Hay que agradecer a una película que se llama El increíble Hulk que dedique gran parte de su metraje precisamente a mostrar al bichardo verde en todo su esplendor y se deje de mariconadas (que tome nota Ang Lee). Esa vileza tan de agradecer tiene su punto álgido en la gran patá en el pecho que se lleva el chulito de Tim "me dopo como Gurpegui" Roth y el gran despliegue de puñetazos y atragantás que se lleva minutos después ya convertido en La Abominación. ¡Eso es una puta peli de bicharracos, coño!

Por echarle para atrás algo a la peli, que Bruce Banner vaya desde Rio de Janeiro hasta la costa este de los EE.UU. andandito... como que no nos lo tragamos pero, lo dicho, no pedimos más.

EL MOMENTAZO: Una cabaña perdida en las montañas, algo de música, una copa de vino y Liv Tyler encima... todas las papeletas para que el bueno de Bruce Banner se marcase el polvo de su vida... hasta que el puto reloj de las pulsaciones le dejó bien claro que de clavarla nada si no quería dejarle a la piba el tema como una boca de metro...