En esa manía hollywoodiense de versionar clasicazos de los años 80 (sólo hay que ver la parodia de El coche fantástico, ahora en televisión, o la destrucción literal y absoluta de Bola de Dragón en el cine), le ha tocado el turno a esos 'cuatro de los mejores hombres del ejército de los Estados Unidos, encarcelados por un crimen que no cometieron' y que la liaban parda encerrados en un garaje para escapar de la policía o putear a una banda de maleantes que atormentaba a un amable tendero de Whiteriver, Arizona.

Nada más lejos de la realidad de la serie que lo petaba en las mañanas de Antena 3, la película transforma a los protagonistas en ex combatientes de la Guerra de Irak en lugar de Vietnam, alejándolos de sus roles de antaño, salvando a Murdock, cuya locura es igual o superior que en la serie.
Una trampa tendida entre la CIA y un mando del ejército estadounidense para acusar injustamente a una pandilla, pibón mediante, que tendrá que limpiar su nombre a base de tiros sirve de excusa para esta parodia que vuelve a quebrar los recuerdos de quienes soñamos con conducir un cochazo y llevarnos a las pibas de calle o fumar puros vestidos de dinosaurio.
Y es que, si Hannibal Smith no se pone un mal disfraz en toda la película; si M.A. Baracus no tiene mal carácter ni lleva un mísero colgante del Gran Poder; y si Templetton Peck, Fénix, no se sube en un Corvette en un sólo plano, que me digan a mí qué tienen que ver con el Equipo A... ¿La furgoneta? Pues ni eso.






















