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domingo, 9 de agosto de 2009

Mierda enlatada

La secuela de las aventuras de Optimus Prime y sus colegas dejó bastante que desear, en la que fue la última sesión de El Partido de los Martes antes del mini parón veraniego.Un despliegue de efectos visuales que se queda cortito, a pesar de la irrupción en escena de Devastador y un gran puñado de escenas cómicas que, si ya en la primera película cantaban un poco, en esta directamente son para echarlas a arder para acortar un poco el excesivo metraje del filme.

Después de una primera hora más o menos pasable, la peli cae en picado en cuanto al Michael Bay le da por hacerse el gracioso inventándose robots chuflas. Si en la primera parte ya había uno que meaba, aquí está el que llora, el que sufre demencia senil (con su bastón y su barba metálica, lamentable) y hasta el que lleva los huevos colganderos. De pena...

No vamos, sin embargo, a castigar con dureza la tendencia al despropósito en esta saga porque, a fin de cuentas, cada una de las películas de la misma es una excusa para ver en pantalla grande a Megan Fox, la perraca que ha irrumpido con gran fuerza en nuestros... corazones, opositando con seriedad a ser incluidad en nuestro catálogo de musas.

EL MOMENTAZO: Nos tienta elegir como momentazo las carreritas por el desierto de Megan Fox(boing, boing!) por su aportación dramática a la trama... pero en lugar de eso nos quedamos con la primera escena de acción en la que autobots y soldados (que ahora son supercolegas) dan caza a un decepticon destruyendo media ciudad por el camino. Y manda cojones que en un peli que va de eso, de robots gigantes reventándose a hostias, la primera escena (ni diez minutos de las dos horacas y media que dura) sea lo único salvable...

martes, 28 de abril de 2009

Qué numerito...

En El Partido de los Martes tenemos algunos imprescindibles; los que nunca nos fallan ni nos decepcionan, y Nicolas y su pelazo están entre ellos. Señales del futuro (Knowing de título original, ahí la llevas) es una de tantas películas acerca del fin de la Humanidad, como castigo por todas las perrerías que el ser humano le ha hecho al planeta desde que Adán le toco la tetilla a Eva...

Obviando la indigna presencia en pantalla del oscarizado Nicolas, inmerso de lleno en la moda de afrontar su más que incipiente calvicie alargando su escaso cuero cabelludo hacia atrás, cual jovenzuelo, le película ofrece una teoría fascinantemente absurda acerca de la destrucción del planeta. John Koestler (Nicolas Cage), afamado profesor universitario, observa en una secuencia de números escrita por una inocente niñita hace 50 años, las fechas y coordenadas de grandes tragedias resueltas con numerosas víctimas. John llega a esta complicada teoría ciego de whisky (superando el reciente fallecimiento de su esposa), empezando a contar donde le da la gana y dejando números entre medio porque, directamente, no le valen. No contento con ello, descifra con gran astucia, que las últimos accidentes van a ocurrir allí donde vaya él, tócate los cojones.


EL MOMENTAZO: Nicolas, metidísimo en la causa del fin del mundo, descubre que las coordenadas del último desastre quedaron grabadas en la puerta del colegio en el que estudiaba la niña de los numeritos medio siglo antes (siguiendo las indicaciones de una viejuna con el coco ido de más de cien años, hay que tener valor). Ni corto ni perezoso, se planta en el citado colegio para mangar una puerta ("¿¿cuál será?? No sé...me llevo esta misma") y entregarse al rasca y gana en su garaje mientras el mundo se destruye. Pero él tranquilo, a lo suyo, con dos cojones...

viernes, 17 de abril de 2009

Kame...hame...JARRRRRRLLLL

Están, queridos lectores, a punto de leer la más feroz, ácida y dura crítica (de ahí la extensión) salida de la redacción de El Partido de los Martes. Dragonball Evolution. Mucho nos temíamos, con los primero spoilers, que la película no iba a ser del todo de nuestro agrado, como suele ocurrir cuando se adapta a la gran pantalla una serie o cómic de culto que ha marcado la infancia y adolescencia de toda una generación. Lo que no esperábamos en absoluto es la atrocidad perpetrada por James Wong, Ben Ramsey y compañía que, literalmente, han prendido fuego a los 211 números del mejor cómic manga de los 90 para, con las cenizas, hacer una bazofia de proporciones bíblicas. Lo mínimo que se le puede pedir a una adaptación cinematográfica es cierto rigor a la hora de plasmar en pantalla la idea original. Pues ni cierto, ni rigor, ni nada.

La historia de la película en sí, la clásica lucha entre el bien y el mal, va taladrando el cerebro de cualquier Gokumaníaco a medida que avanza el metraje. Un resumen: Goku vive con su abuelo Gohan, que le instruye en las artes marciales (hasta ahí, de maravilla). En el instituto (????) Goku conoce a Chi Chi, que guarda su habilidad para la lucha (????) en secreto, como el protagonista. El día de su 18 cumpleaños, Goku inicia la búsqueda de las Bolas de Dragón junto con Bulma (bueno, vale) para evitar que Piccolo, que lleva armadura y es ayudado por Mai (sí, Mai, la ayudante de Pilaf) las recopile antes. Para ello contarán con la ayuda del Maestro Roshi y de Yamcha, cuyo parecido con los personajes originales sólo se encuentran en la enferma mente de los anteriormente mencionados director y guionista.

El remate a una película que, obviando la vejación anal a la que ha sido sometida la idea original de Akira Toriyama, aburre lo que es una barbaridad, llega cuando Goku se transforma en el Oozaru. Lo que debería ser esto, un mono gigante con una capacidad de destrucción acojonantes, se queda en un bichejo que no llega a los tres metros, paecharlo, y que para colmo conserva el uniforme y no tiene rabo (no es que nos gusten los rabos, pero es que es su punto débil, ¡copón!).

Y si no hay calificativos (despectivos) suficientes para hablar del guión de esta patraña de película, qué decir de los 'efectos especiales'. ¿Cómo es posible, en nombre de Dende, que en pleno 2009 se haga semejante bazofia? ¿Es un homenaje a los tristemente desparecidos Power Rangers? Todo en esta puta mierda es JODIDAMENTE CUTRE. El radar del Dragón tiene toda la pinta de una GameBoy falsa de esas antiguas en las que sólo se podía jugar al Tetris... El maquillaje de Piccolo parecen haberlo hecho con plastilina (como sacado de un Celebrities de Muchachada Nui), el Donkey Kong de la SuperNintendo estaba mejor hecho que el Oozaru y ya lo de las ondas ki... ver a los protagonistas tirarse lucecitas de colores es ya para volverse loco, hasta las ráfagas de los juegos de PS2 están mucho más conseguidas. Los resoplidos y los "vaya tela" en la sala que seguían a cada demostración lo dicen todo. Vamos, que los FX dejan al Star Wars turco a la altura de Matrix Revolutions, por lo menos.

EL MOMENTAZO: Las conversaciones no se iban a quedar atrás en el cutrerío general de la peli, claro. Y Chi Chi, cuyo mayor mérito es llevar las mamellas apretadas a más no poder, se encarga de dejar claro qué tipo de personaje va a interpretar (chinita zorrona buenorra que se hace la dura pero que al final se acaba calzando el protagonista) en una de sus primeras intervenciones, soltándole a Goku sin venir a cuento un "no te creas que porque me llame Chi Chi soy tonta". ¿¿Pero que sinsentido es este??

Todo en esta película apesta. PUTA MIERDA. Y ya está.

viernes, 2 de enero de 2009

Ultimatum!

Si algo nos deja claro Ultimatum a la tierra, este remake de una peli de los años 50, es que el inexpresivo rostro de Keanu Reeves, tras más que aceptables películas como Le Llaman Bodhi o Speed, se ha amoldado en exceso a su papel de Neo en Matrix y ya el nota no mueve ni un músculo del careto ni aunque le estén matando a pelliscos.

El resumen rapidito de la peli es que Klaatu (Keanu Reeves) viene a la Tierra para advertir a los humanos de que han sido muy malitos y que el planeta se va a ir a por tabaco por su culpa, porque se lo dieron nuevo del paquete y lo están dejando hecho unos zorros... En definitiva el argumento no es más que esto:


-Klaatu: Hola, soy Neo y vengo a destruir a la humanidad, por cabrones.
-La piba: Mmmm, bueno...pero....mmmm...mejor no, no?
-Klaatu otra vez: Ahh, mmm....bueno....ahm....vale, pues me vuelvo a mi planeta.

Ya ya está. 103 minutos para esto, tócate los cojones Mariloli. Ni la agradable presencia en pantalla de Jennifer Connelly le da vidilla a un film que unicamente nos deparó un momento descojone total, con la aparición de...GORT!!!!!!!!

EL MOMENTAZO: Klaatu no viaja solo a la tierra en sus canicas gigantes. El tío se trae un mostrenco metálico que le sirve de protector y que se enfrenta al ejército americano cuando, siguiendo la tradición del país, se lía a disparar a los visitantes antes de saber si vienen en son de paz o a tocar la moral. Ese robot es...GORT!!!! Ese es el nombre que le ponen los científicos que lo investigan, justificándose de manera absurda en unas siglas para ocultar que le han puesto ese nombre porque mola, y mucho. GORT GORT GORT!!!! Es la ostia... aunque no lo es tanto para los científicos y la humanidad en general cuando GORT se convierte en unos bichitos que se lo comen todo a su paso...