sábado, 18 de julio de 2009

Matizaciones veraniegas

Habrá comprobado nuestra audiencia, que es sabia y soberana, que desde hace algunas semanas la web anda algo descuidada y desactualizada.


Esto es debido a la reubicación laboral del 50% de la plantilla de la redacción de El Partido de los Martes, en nombre de la cual, les pedimos disculpas. Tenemos un par de críticas pendientes de publicación que serán aireadas lo más pronto posible.

También queremos asegurarles que haremos todo lo posible porque El Partido de los Martes conserve su esencia y cumpla con el máximo rigor posible sus plazos porque, ante todo, nos debemos a los lectores.

De nuevo disculpas, y que la Fuerza les acompañe.

jueves, 9 de julio de 2009

Me quiero tirar a mi compi de piso por la cara

Este título resumiría casi a la perfección este ‘nuevo’ Partido de los Martes. El genial Kevin Smith vuelve a la gran pantalla con ¿Hacemos una porno?, una película en la que sigue fiel a su estilo y en la que demuestra que bajo su apariencia freak es un romántico empedernido. Y para variar no salen Jay y Bob el Silencioso, un poco explotados ya, las cosas como son.

Zach y Miri, amigos de toda la vida, compañeros de piso y residentes en un remoto pueblo de un sitio donde hace mucho frío en EE.UU. deciden que, para poner fin a sus apuros económicos, la solución es rodar una peli porno y colgarla en internet. Ahí, en seco. Con un casting lleno de excéntricos –dos pornstars incluidas- comienza el rodaje, durante el cual los amigüitos se dan cuenta de que están enamorados el uno del otro, concretamente mientras ‘interpretan su guión’…

De hecho, sería la típica comedia romántica americana de no ser por las 825.345 veces (más o menos, tampoco las hemos contado) que la conversación deriva en pollas, coños y demás (nada raro tratándose de porno, obviamente), algo que no nos parece mal, aunque en ocasiones el guión se exceda y llegue hasta a desagradar (a mentes enfermas incluso). Mejor ni recordar el "incidente" que sufre uno de los protagonistas mientras otro se encarga de cegar al cíclope del deseo de una de las chicas...

EL MOMENTAZO: La peli es divertida pero no tiene momentos de gran descojone, lo que sí hay es frikismo, y mucho. Una de las escenas que dejan en evidencia el gran espíritu friki de Smith se produce cuando los protagonistas se deciden a grabar 'La guarra de las galaxias' y para ello se visten todos de protagonistas de Star Wars, blandiendo nabos de goma de colores como si de espadas láser se trataran... Si Kevin Smith se pasara a dirigir porno, seguro que una revisión del cásico sería su primera opción...

martes, 16 de junio de 2009

Pero que yo no estoy loca ¿eh?



Volvemos a experimentar la emoción de un auténtico Partido de los Martes con Presencias Extrañas, enésimo remake de película de terror asiática de esas que nunca nos defraudan. La peli, en principio, cuenta la historia de Anna, una chavalita que acaba de salir de un psiquiátrico tras superar (enseguía) la trágica muerte de su madre e investiga junto al pibón de su hermana lo mala malísima que parece ser la nueva churri de su padre. Y recalcamos lo de ‘en principio’ porque el argumento deriva por unos derroteros que, por el bien de nuestros lectores, no vamos a destripar y cuyo impredecible final la converten, qué caray y vamos a decirlo, en una buena película, en la que no faltan los sustitos, fantasmas y situaciones absurdas del género, claro.

Desde luego, no hay duda de que la muchacha vivía en una familia desestructurada, como para que no se le fuera la pinza... su padre, un sátiro; su madre, hasta espicharla, postrada en una cama y dando porculo con una campanita; su madrastra, además de ser la típica "quierocaertebienporcojones", enchufada todo el día a Don Palote, su vibrador, cuya aparición en la película es sencillamente sublime; y su hermana, además de ser un pibón, se pasa el día de fiesta y borracha hasta las trancas. Así cómo va a salir la chavala normal...


EL MOMENTAZO: Ana, recordemos, recién salida del psiquiátrico, quiere recuperar para la pared de la cocina de su casa una pizarra que le recuerda a su madre. Hasta ahí, bien, una cosa normal… lo que ya no es tan normal es que, para colocar una alcayata, se ponga a martillear la pared repetidas veces sin mirar, causando los consiguientes desconchones mientras su madrastra, claro, lo flipa… “Pero que no yo estoy loca, eh??”


Aclarar que si las fotos y enlaces que ilustran esta entrada sólo corresponden a niñas prepúberes en paños menores no es porque seamos unos sátiros pederastas, que también, sino que pensamos, fundamental y exclusivamente en nuestra audiencia.